Ante este milagroso hecho, el entonces Arzobispo de Valencia, San Juan de Ribera, quiso levantar una Iglesia-Monasterio y fundar una orden religiosa femenina de vida contemplativa que siempre mantuviera viva la llama de amor al Santísimo Sacramento del Altar. El 18 de diciembre del año 1597, llegaban las primeras religiosas Agustinas Descalzas fundadas por San Juan de Ribera con el espíritu de santa Teresa de Jesús y la regla de san Agustín.

Desde aquel entonces hasta el día de hoy, hace 406 años, nunca han faltado en este Monasterio santas y perseverantes religiosas que con su vida de oración, sacrificio, soledad y trabajo han glorificado a Dios y han intercedido por toda la humanidad.